Sustentabilidad energética
Al hacer un diagnóstico de la realidad nacional y mundial en lo referente al abastecimiento energético y a los impactos sociales, ambientales y geopolíticos relacionados, observamos lo siguiente:
- Es evidente que hemos entrado en la llamada “fase declinante” o “pico de producción” de la era del petróleo y otros combustibles fósiles, una expresión de ello es la violencia genocida expresada en la invasión de Iraq por parte de Estados Unidos, Gran Bretaña y sus aliados , con el fin de controlar sus reservas petroleras.
- El cambio climático, manifestado en el calentamiento global por la emisión excesiva de gases de efecto invernadero, es una realidad objetiva e innegable. A esto se une la degradación efectiva de ecosistemas a nivel mundial y a la pérdida de capacidad regenerativa de éstos, por ende también de su capacidad de sostenimiento de poblaciones humanas.
- A pesar de los esfuerzos de activistas, organizaciones y comunidades para detener la expansión de la industria petrolera y reducir efectivamente la emisión de gases de efecto invernadero, es aparente que hemos traspasado ya un peligroso umbral y nos encontramos potencialmente en un punto de no retorno.
- Las graves consecuencias a causa del cambio climático, expuestas por multitud de investigaciones, serán sentidas en una amplia dimensión de la magnitud planteada de manera teórica, al ser evidente que una mayoría de las actuales reservas de hidrocarburos terminarán por ser consumidas (“quemadas”).
- La tendencia cultural dominante a nivel nacional y mundial (globalmente hablando y sin olvidar los miles de millones de excluidos del mercado) , es la representada por la sociedad de consumo, donde el tener y el consumir es el ser.
¿Qué camino seguir?
Resistencia, adaptación y autodefensa
Si los postulados arriba mencionados se revelan como correctos, entonces es evidente que debemos enfrentarnos a un futuro próximo (relativamente cercano) con una sociedad en crisis ambiental y social. Evidentemente la crisis nos permitirá también desarrollar una serie de alternativas y oportunidades. Lo más adecuado a partir de nuestro presente más inmediato parece ser la resistencia ante el modelo de destrucción planteado, el rechazo de todas las manifestaciones de la cultura consumista y su substitución por una cultura del consumo mínimo, de la mayor eficiencia energética y de protección de la riqueza cultural local. Podríamos llamar a esto “desconectarnos de la propuesta capitalista de destrucción”, siguiendo así las propuestas de destacad@s teóricos marxistas Esta visión de resistencia y desarrollo bioregional probablemente deba ir aparejada con medidas de adaptación y autodefensa.
Al parecer también es evidente que no existen alternativas que permitan generar la misma cantidad de energía como la provista por la actual “matriz energética” dominada por los combustibles fósiles, una oportunidad objetiva es la de “volver al futuro”. Esto es recuperar un “paraíso perdido” y construir una sociedad termodinámicamente sustentable como realidad imperiosa a falta de un abastecimiento energético y material que haga posible la sociedad de consumo capitalista como la conocemos hoy. Este “volver al futuro” se plantea como la recuperación de lo mejor de una sociedad pre-petrolera a partir de un conocimiento y actitud post-petrolero. Algunos de sus elementos serían:
- Una sociedad basada en la utilización racional de los recursos propios de su bioregión y una importación absolutamente mínima de recursos externos. Esto significa la superación de la economía basada en el “crecimiento impulsado por la exportación” y la “inversión extranjera directa” y su substitución por un modelo económico (llamado del más bajo nivel posible de emisiones carbónicas) basado en la menor intervención posible sobre los activos naturales, la mayor eficiencia y ahorro energético posible y la más justa distribución de la riqueza en una sociedad no estratificada en clases sociales, y basada en un modelo cooperativo autogestionario anarquista.
- Una prevalencia del principio de seguridad y soberanía alimentaria partiendo del principio que el control y acceso efectivo a la tierra, los alimentos, el agua y los materiales nativos de construcción son el eje central del poder efectivo.
- Lo público o sea lo social se constituye en prioritario ante lo privado (propiedad privada): transporte, acceso a la recreación y a las bellezas naturales, agua, etc. Las infraestructuras de producción de energía serán todas de propiedad social estatal.
- La seguridad y soberanía energética no se obtendrán a costa de la seguridad y soberanía alimentaria, de tal forma que las plantaciones de monocultivos para la exportación no darán lugar a monocultivos para la producción de biocombustibles como primera opción, sino sólo como una segunda.
Por supuesto, reconocemos que el paso de una sociedad no sustentable a una que si lo sea, no es necesariamente automático y pre-determinado. Entre ambas puede darse un período de transición caracterizado por la violencia y por manifestaciones sociales que se consideraban superadas. Esto es, que existe también la posibilidad de nuevas formas de neofeudalismo y neoesclavismo. Al ser Costa Rica un país con grandes potenciales de producción eléctrica, nos veremos enfrentados a la “tentación” productivista, ya sea para satisfacer un mercado nacional de un tamaño semejante o mayor al actual en términos de cantidad de energía o para abastecer parcialmente un mercado regional. Un país con todas sus cuencas destruidas por la construcción de hidroeléctricas o inmensas extensiones de tierra dedicadas a los monocultivos para la producción de biocombustibles y esto es también una posibilidad muy real.
Como conclusión: a pesar que muchas veces sintamos que nuestras propuestas desde la ecología social sean poco aceptadas; ya sea por incomprensión o por falta de “atractivo consumista”, es evidente que desde el punto de visto energético (termodinámico) marchamos hacia una sociedad no tendrá la posibilidad física de “ir a la misma velocidad”. Nuestros pasos y propuestas actuales dirigidas hacia la construcción de la sociedad alternativa, físicamente posible, parecen ser los correctos y lógicos.


